Mi Garakei

わたしのガラケー

Por Nathalie Ospina
Exbecaria 2006 – 2009
Programa técnico especial
Fotografía

 

Hace 10 años inicié mi vida en Japón. De las primeras cosas que hicimos mis compañeros y yo fue comprarnos un celular. Entre las opciones –que aún no podíamos entender muy bien- estaban celulares con infrarrojo para transmisión de datos, otros con teclado deslizable, celulares con cámaras potentes, otros con posibilidad de ver canales de TV, etc. Por supuesto, nosotros adquirimos el de 1 yen. ¡Un celular a 1 yen! Esto es Japón. Y así le conté a mi familia, muy orgullosa, que había encontrado una promoción que no podría imaginarme en Colombia.

Mi celular contiene en su memoria mis fotografías de tres años de estudios en Japón, también los mensajes que cuentan historias de amor y desamor, de amistad, de compromisos, de días de tifones, veranos de 40°C, celebraciones de cumpleaños y viajes. Cuando terminé mis estudios, decidí regresar a Colombia. En el camino al aeropuerto, dentro del tren, envié los últimos mensajes a mis amigos y personas que quizá no volvería a ver. Al llegar al aeropuerto, mi plan era cancelar el celular en la empresa Au. Compré allí un cable USB con el conector especial del modelo de mi celular para poder descargar mi información y cancelé mi contrato. Aunque aún estaba en el aeropuerto, de cierta forma, había cortado el cordón umbilical que me unía a mis contactos en Japón.

Hace un mes conocí a una japonesa que vino como voluntaria a Colombia. Le mostré mi viejo celular –con la esperanza de hallar la forma de descargar la información que nunca pude sacar con el cable USB, ya que no sirvió- y al verlo ella exclamó: “¡Un garakei!” “Un momento… un gara… ¿qué?” dije yo.  Gara-kei (ガラケー), una de esas contracciones idiomáticas para crear nuevas palabras, tan particulares en el idioma japonés. Según me lo explicó, Gara viene de Galápagos, isla conocida por su gran cantidad de especies endémicas y  Kei, de keitai denwa o teléfono móvil. Así que, en Japón, también los celulares siguieron su “propia línea evolutiva”, diferente a todas las demás, como los seres vivos únicos en la isla Galápagos y de allí nace la palabra Garakei; los celulares que se desarrollaron únicamente en Japón.

Mi amiga japonesa me explica que, aún hoy, hay muchas personas que prefieren el “garakei” al smartphone. Bien sea por su tamaño –que cabe en un bolsillo-, porque no tiene demasiadas funciones que a veces resultan innecesarias, o porque su batería dura más. Para mí, lo más curioso es que exista una palabra para este tipo de modelos. Mi garakei no tiene transmisión de datos infrarroja ni bluetooth. Es una caja cerrada de recuerdos. Pero es una evidencia del tiempo que estuve Japón, me encanta que tenga una palabra propia en japonés y además, su batería aún funciona.

garakei

Mi ガラケ-, con el infaltable ストラップ。